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 “Los juegos de los niños deberían considerarse sus actos más serios”

Montaigne.

Si deseamos comprender a los niños necesitamos comprender sus juegos, ya que ellos constituyen un vehículo de expresión de su mundo interior. Los niños, como si de un lenguaje secreto se tratara, utilizan sus juegos para resolver sus conflictos y ansiedades, manifestar sus deseos y sus miedos. Por eso es importante no entrometerse en sus momentos lúdicos y aprobarlos aunque no los comprendamos (salvo que sean juegos peligrosos). No los valoraremos desde el punto de vista racional sino desde una mirada subjetiva y creativa. Por eso nunca debemos decirle a un niño cómo debe usar un juguete. Es un terreno donde él, que suele estar controlado por los adultos, puede desarrollar todo su ser experimentando en el entorno y consigo mismo (se prueba, se muestra cosas, se reta…).

A veces los veremos repetir un juego una y otra vez y eso será la señal de que están resolviendo algo. Por  ello es fundamental en los primeros años que la mayoría de los  juegos no sean programados porque obstaculizaríamos valiosas experiencias para conocerse y ser ellos mismos.

La ausencia del juego puede influir en el desarrollo intelectual y emocional, ya que a través de él  se desarrollan multitud de recursos. Los niños que juegan poco tienen una vida interior menos rica. Se convierten en niños receptores más que emisores, pasivos más que activos, con poca iniciativa y autonomía personal.

El ser humano cuando nace no distingue entre el yo y el no yo, entre el mundo de dentro y el de fuera (creen que el mundo son ellos), por eso los objetos, juegos, juguetes, cuentos, canciones se convierten en verdaderos intermediarios, auténticas tablas, que unidas, conforman un puente hacía la realidad.

Los juegos, no obstante, no son iguales en todas las edades porque  responden  a momentos de su desarrollo psíquico e intelectual diferentes. Por ejemplo, los juegos libres serán más asiduos en la etapa más primaria y los estructurados en otra más madura, cuando el niño ya va, a su vez,  estructurando su aparato psíquico.

Algunos ejemplos:

El juego de la gallina ciega es un ejemplo muy válido de cómo ir superando lo que a muchos niños les da miedo: la oscuridad. Al enfrentarse a ella de manera lúdica, en un entorno seguro, con contacto físico, el niño aprende a dominar sus sensaciones negativas.

El Juego del sonajero, del  cu-cu tas-tas permite al niño ir elaborando la angustia que le produce la separación de sus papás,  al darse cuenta de que lo que desaparece, vuelve a aparecer. Además cuando el niño tira el sonajero esperando que se le devuelva está comprobando que él tiene un efecto sobre el mundo, se prueba a sí mismo, demuestra su capacidad.

El juego del pilla-pilla representa una escenificación divertida de cómo un niño siente que hay lugares o personas seguros y experimentan que incluso cuando están alejados de esos lugares o personas, se sienten protegidos porque han interiorizado el amor y la seguridad que sus padres les han transmitido. Todos recordamos que llamábamos “casa” a ese sitio donde ningún compañerito nos podía ya pillar.

También nos encontramos con otro tipo de juegos, llamémosles de afirmación, como caminar por un bordillo o pegaditos a la pared sin caerse…. El niño aprende a confiar en sus posibilidades para desenvolverse en la realidad exterior. A veces se utiliza el juego para representar fantásticamente cosas que le dan miedo, por eso, a veces, cuando van al hospital o al dentista, juegan con sus muñecos escenificando las situaciones que van a vivir o ya han vivido.

El juego con muñecos, tanto en niñas como en niños, permite muchas veces desdramatizar escenas familiares que de otra manera quedarían sin posibilidad de expresión.

                                                                      Beatriz Sevilla Garnica. Psicóloga infantil. SE- 4275.

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ArtEduca nace como un sueño. El sueño de una escuela diferente, donde jugando con la música, la pintura, el teatro, disfrutando de la naturaleza, de los juegos al aire libre, los bebés de 0 a 3 años, van adquiriendo habilidades y desarrollando sus capacidades.

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